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¿Qué es el Camino Neocatecumenal?


¿qué es el camino neocatecumenal?

El Señor nos ha llamado a vivir un camino de conversión, a través del cual estamos descubriendo la inmensa riqueza de nuestra fe en un catecumenado post-bautismal. Durante este catecumenado, gradualmente, etapa por etapa, paso a paso, descendemos a las aguas de la regeneración eterna, de forma que el bautismo que la Iglesia nos confió en el pasado, mediante nuestra adhesión a él, se convierta en sacramento de salvación, en buena noticia para todos los hombres. A través del Neocatecumenado se abre en el centro de la parroquia un camino de iniciación cristiana que desarrolla un trabajo pastoral de evangelización para adultos. Esta evangelización está trayendo a una fe viva a muchos de nuestros hermanos quienes hoy viven un cristianismo de costumbres y hábitos y está permitiendo que mucha gente sumergida en un mundo secularizado tenga la posibilidad de encontrarse con Jesucristo a través de comunidades cristianas que viven su fe en un nivel adulto del amor en la dimensión de la cruz y en una unidad perfecta.

Carismas y Ministerios

Donde la experiencia se desarrolla, se puede observar una nueva estructura para la Iglesia local, formada por pequeñas comunidades cristianas como un cuerpo orgánico el cual, en la medida en que la fe surge entre ellos, producen carismas de madurez y requiere ministros para ayudar, servir, y hacer tal renovación posible, puesto que ellos son los medios que Dios ha deseado para hacer construir la Iglesia constantemente (Ef, 4,11; 1Cor 12). Por tanto estamos viendo los carismas que hacen presente a Cristo completo, Cristo el Apóstol, el Profeta, el Diácono, el Pastor, el Maestro, fiel al Padre, unido con su Iglesia, compadeciéndose de todo aquel que sufre, etc. Y estos carismas aparecen en cada comunidad en el presbítero, en el responsable (para quien se pide el diaconado), en los catequistas locales e itinerantes, en las vírgenes, viudas, matrimonios, etc.)

familia

Primera etapa: el Kerigma

La primera etapa en el Camino es el kerigma, la proclamación de la salvación, que se desarrolla mediante un diálogo existencial y directo, que se centra en el impacto del Cristianismo en la vida de las personas. Las catequesis se basan en un trípode sobre el cual se basará todo el catecumenado: Palabra-Liturgia-Comunidad.

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Un camino concreto de evangelización para aquellos que están alejados

El Camino Neocatecumenal se vive dentro de la estructura existente de la parroquia y en comunión con el obispo, en pequeñas comunidades compuestas por gente diferente en edad, estatus social, apariencia y cultura. No es un grupo formado espontáneamente, ni una asociación, ni un movimiento espiritual, ni una élite dentro de la parroquia. Más bien es un grupo de gente que desean redescubrir y vivir la vida cristiana en toda su plenitud, vivir las consecuencias esenciales de su Bautismo, por medio de un Neocatecumenado dividido en diferentes etapas, tal como el Catecumentado de la Iglesia primitiva, pero adaptado a su condición de personas ya bautizadas. Como consecuencia, estas comunidades tienen la misión de ser, en el interior de la parroquia, el signo y sacramento de la Iglesia misionera (Sínodo de Obispos), de abrir un camino concreto de evangelización para los alejados, dando - en la medida en la que la fe se ha desarrollado - los signos que llaman a conversión a los paganos, esto es, el amor en la dimensión de la cruz y la unidad. "Amaos los unos a los otros como Yo os he amado. En esto conocerán que sois mis discípulos" (Jn, 12, 34-35). "Padre, que sean uno en nosotros, como Tú lo eres en Mí y Yo en Ti, para que el mundo crea que eres Tú quien me ha enviado" (Jn, 17,21)

¿Dónde nacen estas comunidades?

¿Dónde nacen estas comunidades que hacen presente a Jesucristo resucitado irradiando el amor que han recibido gratuitamente? La respuesta es: en la parroquia, que es el lugar más adecuado para que aparezca la Iglesia local como "sacramento de salvación", sin crear una Iglesia paralela, sin destruir nada, tomando gradualmente la realidad de la Iglesia hoy y el período de transición en que está actualmente.

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El Precatecumenado

Una vez se ha formado la comunidad, empieza la segunda etapa; el precatecumenado. Este es un período de conocimiento en el cual cada uno de los hermanos ve probada su fe caminando junto a los otros, también imperfectos, pecadores, en la novedad de una comunidad concreta que funciona como un espejo, para mostrar a cada uno claramente su propia realidad, llamándolos, por tanto, a conversión.

En este tiempo, la comunidad necesita una palabra para iluminar su realidad y ayudarla. Por tanto, celebra la Palabra de Dios, una vez por semana, en temas apropiados - palabra, cordero, novia, etc. - como una iniciación en el lenguaje de la Biblia. La Eucaristía del domingo se celebra el Sábado por la noche. Una vez al mes se celebra el sacramento de la Penitencia. Un domingo cada mes hay una convivencia donde se da a cada uno la oportunidad de hablar libremente en la comunidad sobre su propia experiencia de la Palabra, para decir cómo está influenciando su vida en el trabajo, familia, sexualidad, relaciones sociales, en relación al dinero, etc.

Después de dos años, los catequistas que han supervisado el inicio de la comunidad, vuelven, y en una convivencia de tres días, preparan la comunidad para el primer escrutinio para el paso al catecumenado. En este escrutinio, en la presencia del Obispo, la primera parte del Bautismo se pone ante la persona, de forma que puedan decir "Amén" y así la gracia que este sacramento otorga en ellos pueda crecer y desarrollarse. Por tanto, la puerta del catecumenado se abre para ellos.

El Precatecumenado

Una vez se ha formado la comunidad, empieza la segunda etapa; el precatecumenado. Este es un período de conocimiento en el cual cada uno de los hermanos ve probada su fe caminando junto a los otros, también imperfectos, pecadores, en la novedad de una comunidad concreta que funciona como un espejo, para mostrar a cada uno claramente su propia realidad, llamándolos, por tanto, a conversión.

En este tiempo, la comunidad necesita una palabra para iluminar su realidad y ayudarla. Por tanto, celebra la Palabra de Dios, una vez por semana, en temas apropiados - palabra, cordero, novia, etc. - como una iniciación en el lenguaje de la Biblia. La Eucaristía del domingo se celebra el Sábado por la noche. Una vez al mes se celebra el sacramento de la Penitencia. Un domingo cada mes hay una convivencia donde se da a cada uno la oportunidad de hablar libremente en la comunidad sobre su propia experiencia de la Palabra, para decir cómo está influenciando su vida en el trabajo, familia, sexualidad, relaciones sociales, en relación al dinero, etc.

Después de dos años, los catequistas que han supervisado el inicio de la comunidad, vuelven, y en una convivencia de tres días, preparan la comunidad para el primer escrutinio para el paso al catecumenado. En este escrutinio, en la presencia del Obispo, la primera parte del Bautismo se pone ante la persona, de forma que puedan decir "Amén" y así la gracia que este sacramento otorga en ellos pueda crecer y desarrollarse. Por tanto, la puerta del catecumenado se abre para ellos.

Cómo surgieron las comunidades

Para nuestra sorpresa, fuimos testigos de una palabra que, tomando carne entre estas personas pobres que la acogían con alegría, produjo el nacimiento de una comunidad en la oración y en una liturgia sorprendente como respuesta de todos estos hermanos quienes bendecían al Señor por haberse acordado de ellos. Por tanto, en el espacio de tres años, vimos aparecer ante nuestros ojos un trípode en el cual se basaría el Camino que el Señor estaba creando: el embrión de un Catecumenado, en una Iglesia donde la comunión fraterna fuera tomando entidad, en la cual el amor se tomara en una dimensión que sorprendía a todo el mundo, en la dimensión de la cruz, donde es posible morir por el enemigo.

El Espíritu del Camino

El primer objetivo perseguido en el Neocatecumenado o iniciación de la fe es la formación de la comunidad. Lo anterior, al principio, es muy imperfecto, porque siempre está condicionado por la adhesión individual a la Palabra. Entonces, poco a poco, nuestros propios defectos surgen, obligándonos a replantearnos constantemente nuestra fe. Nuestra incapacidad de amar a los otros, esto es, de aceptar lo que nos destruye de ellos, es decir, sus fallos, hace surgir una gran pregunta para nosotros. Amar empieza a aparecer como la destrucción de nosotros mismos, esto es, de lo que es nuestra seguridad. Amar significa morir y nuestra tragedia es precisamente que no queremos morir. Amar al otro cuando es diferente de lo que yo deseo siempre significa un salto en la oscuridad, significará superar la muerte.

El capítulo segundo de la carta a los Hebreos (Hb, 2, 14s) dice que toda su vida el hombre es esclavo del mal y del pecado por su miedo a la muerte: por esta razón Jesucristo ha venido "a destruir a través de Su muerte al señor de la muerte, el diablo, y a liberarnos de todo aquello que nos exclavizaba antes en nuestra vida por miedo a la muerte" (Hb, 2-14s)

Si amar significa realmente pasar de nosotros mismos al otro, esto es, morir a nosostros mismos (y todos nosotros estamos sujetos al pecado durante nuestra vida por el miedo a la muerte), esta claro que si la muerte no ha sido vencida por la resurrección de Jesucristo, nosotros no podemos amar. ¿Cual será entonces el signo de que nosotros hemos resucitado con Cristo? El amor por encima de la muerte, el amor en la dimensión de la cruz, amar al enemigo, "como Yo os he amado" (Jn, 13, 34-35). "Por este amor todos conocerán que sois mis discípulos". Para esto es necesario nacer de Dios, recibir a través del Espíritu Santo la nueva vida de Cristo resucitado de la muerte. "Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, y podemos estar seguros de esto porque amamos a nuestros hermanos" (1Jn 3,14).


El Camino Neocatecumenal se vive dentro de la estructura existente de la parroquia y en comunión con el obispo, en pequeñas comunidades compuestas por gente diferente en edad, estatus social, apariencia y cultura. No es un grupo formado espontáneamente, ni una asociación, ni un movimiento espiritual, ni una élite dentro de la parroquia. Más bien es un grupo de gente que desean redescubrir y vivir la vida cristiana en toda su plenitud, vivir las consecuencias esenciales de su Bautismo, por medio de un Neocatecumenado dividido en diferentes etapas, tal como el Catecumentado de la Iglesia primitiva, pero adaptado a su condición de personas ya bautizadas. Como consecuencia, estas comunidades tienen la misión de ser, en el interior de la parroquia, el signo y sacramento de la Iglesia misionera (Sínodo de Obispos), de abrir un camino concreto de evangelización para los alejados, dando - en la medida en la que la fe se ha desarrollado - los signos que llaman a conversión a los paganos, esto es, el amor en la dimensión de la cruz y la unidad. "Amaos los unos a los otros como Yo os he amado. En esto conocerán que sois mis discípulos" (Jn, 12, 34-35). "Padre, que sean uno en nosotros, como Tú lo eres en Mí y Yo en Ti, para que el mundo crea que eres Tú quien me ha enviado" (Jn, 17,21)

Cómo empieza el Camino

Cuando un párroco desea iniciar el Camino Neocatecumenal en su parroquia, contacta con otra parroquia donde ya existan Comunidades Neocatecumenales. Una vez que conoce lo que es el Camino, si desea implicarse él mismo pide que le envíen catequistas. Estos catequistas supervisan el comienzo del Catecumenado, y lo dirigen en comunión con el párroco. Los catequistas también hablan con todos los sacerdotes de la parroquia, exponiéndoles a ellos la necesidad de supervisar un trabajo pastoral de evangelización en la parroquia, a través de un catecumenado post-bautismal. Entonces ellos tienen encuentros con los diversos grupos de la parroquia y finalmente invitan a todos los fieles durante la Misa Dominical. El equipo de catequistas está formado por un sacerdote, quien garantiza la ortodoxia y el magisterio de la Iglesia en el anuncio, un matrimonio y una persona joven, quienes forman una pequeña comunidad de evangelización

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Cómo empieza el Camino

Cuando un párroco desea iniciar el Camino Neocatecumenal en su parroquia, contacta con otra parroquia donde ya existan Comunidades Neocatecumenales. Una vez que conoce lo que es el Camino, si desea implicarse él mismo pide que le envíen catequistas. Estos catequistas supervisan el comienzo del Catecumenado, y lo dirigen en comunión con el párroco. Los catequistas también hablan con todos los sacerdotes de la parroquia, exponiéndoles a ellos la necesidad de supervisar un trabajo pastoral de evangelización en la parroquia, a través de un catecumenado post-bautismal. Entonces ellos tienen encuentros con los diversos grupos de la parroquia y finalmente invitan a todos los fieles durante la Misa Dominical. El equipo de catequistas está formado por un sacerdote, quien garantiza la ortodoxia y el magisterio de la Iglesia en el anuncio, un matrimonio y una persona joven, quienes forman una pequeña comunidad de evangelización

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EL JACAL DE LOS PASTORES MP3

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EL CANTOR

En el camino NEOCATECUMENAL, vemos aparecer hoy un servicio humilde y esencial cual es el del: CANTOR.


Él, en este itinerario de educación de la fe, tiene la misión de ayudar a crear la comunidad litúrgica o, mejor, de recrearla; de convertir tantas veces una pluralidad en una unidad de culto: "A una sóla voz, con un sólo corazón y con una sóla alma".


Culto espiritual que se expresa en la acción litúrgica de la comunidad: fuente constante, en nuestro caminar histórico, de lo más profundamente inocente: el sentimiento de nuestra maldad iluminado por lo inefable del amor de ALGUIEN que nos ama así, que nos ama aunque hayamos sido sus enemigos; fuente de la conversión, fuente de la FE.


KIKO

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